Remiendos para un juguete roto
Sus sentimientos no se fabrican en serie y los mandasteis reciclar.
Vuelven a ocupar un buen lugar ahora que perdieron las ganas de jugar.
Remiendos
para un juguete roto de Nuestroctubre
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Belén Fénix
El Ave
Fénix, mito de origen egipcio, moría para volver a renacer de sus cenizas.
Simboliza la regeneración física y espiritual y la inmortalidad
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Os prometí poner aquí la columna
publicada en Interviú titulada “Otra
victima de la exitoína”, un juego de palabras que combina una alusión
disfrazada a la cocaína con el sambenito que quieren colgar a Belén antes
de tiempo, lo del “juguete roto”. Podéis
leer esa columna al final de esta entrada.
Y os comenté que abordaríamos este tema
recurrente porque había leído algo que hacía que por primera vez esto del
juguete roto me empezase a preocupar.
Buscando en Google la combinación “Belén Esteban
juguete roto” encontramos que desde nada menos que el 2009 ya se viene hablando
de esto, y es por eso que digo que es un sambenito que han querido colgarle
antes de tiempo.
Incluso ahora, a pesar de su segunda
retirada y del intento por parte de T5 de borrar el paso de Belén por la cadena
y por nuestras vidas, todavía no es el momento de cambiar el
título de Princesa del Pueblo por el
de juguete roto.
No hace falta que analicemos el
significado de esa denominación, ni que hagamos un repaso de personajes que han acabado con
ese título. Aunque no es extraño que muchos de ellos apareciesen también
en otra lista que elaboramos recientemente en la entrada sobre los famosos y
las adicciones.
La figura del juguete roto me produce
una mezcla de tristeza y ternura: son personajes que en un momento han gozado
de nuestro cariño o admiración, y que tiempo después, por las vueltas que da la
vida, por la mala gestión de quienes llevaban sus carreras, o por
simple agotamiento de lo que tenían que aportar, pasan al olvido en el mejor de
los casos, o a situaciones muy penosas de necesidad o a patéticos intentos de
volver a ser quienes fueron.
Siempre ha habido ciertas profesiones que
por las características que exigen para su ejercicio, hacen que quienes se dedican a ellas estén casi
abocados a llegar a esa condición de juguete roto, bien por lo breve que es el
momento óptimo para desarrollarlas, en el caso de deportistas y modelos, o bien
por lo cambiante que es el gusto del público y las modas, en el caso de
cantantes y actores.
En los últimos años, la TV ha producido
otro tipo de juguetes rotos, personajes que por una u otra razón han despertado
el interés del público, pero que, no teniendo mucho más que ofrecer, han pasado
al olvido tan rápidamente como llegaron a la fama. Programas como Gran Hermano,
Operación Triunfo y similares fueron y son una cantera inagotable de juguetes
rotos.
En el caso de Belén, el odio y la envidia
de los muchos enemigos que se ha ido creando, así como de parte del público,
saturado por la omnipresencia de su personaje, propiciada a conciencia por su
cadena, han hecho que sean muchos los que desean verla convertida cuanto antes en
un juguete roto, vencida, olvidada, arruinada, y hasta muerta, y no solo
televisivamente. Y su propia cadena, una vez ha cumplido la labor de atraer a
la audiencia, cree que es el momento de restarle méritos y meterla en el cajón,
pues ofrecer su destrucción en directo jugaría en su contra, y, como ya está
sucediendo, se les señalaría como culpables.
Sin embargo, como ya comentamos, a pesar de
que todas las circunstancias adversas que rodean a Belén desde hace mucho
tiempo ponen en peligro su estabilidad emocional, no vemos tanta diferencia
entre la Belén del último DeLuxe y la
Belén a la que han estado aplaudiendo y
jaleando durante años.
Es por eso que, aunque le aconsejamos que no vuelva al foco de malrollismo
que es Sálvame, no creemos que
deba dar por finalizada su etapa televisiva, sino que tiene aun mucho
que aportar a lo que ella hace, que no es periodismo, ni presentar, ni educar,
ni dar ejemplo, sino ENTRETENER. Y eso lo hace a la perfección.
Y es también por todo esto que cuando
oíamos lo de Belén-juguete roto no
nos producía otra cosa que risa, pues nunca se ha visto un juguete roto
que dé tantísimo juego.
Y siempre que oíamos o leíamos eso,
recordábamos lo que dijo alguien, no recuerdo quien, sobre el tema: el mejor
seguro contra el peligro de convertirte en juguete roto es haber seguido manteniendo
estrecha relación con tu gente de siempre durante los años de éxito. Eso
también lo ha cumplido Belén a la perfección: ha seguido al lado de su familia y de
sus amigas de siempre, sin dejar que invadan su vida las amistades
interesadas atraídas por su fama.
Así que al leer el otro día esto que os
pego a continuación, por primera vez sentí preocupación, y pienso que si no
rectifica puede ponerse realmente en el peligro de convertirse en el juguete
que tantos quieren ver roto.
Cuando a Belén se le mencionaba esto del
juguete roto, siempre decía que estaba preparada para cuando llegue ese momento
de dar por finalizada su etapa televisiva, y que no se le caerían los anillos
por poner tapas en el bar de Fran. Y la verdad es que nos la creemos, pues su
momentazo televisivo no ha sido breve como en el de muchos de esos
juguetes rotos, sino que precisamente lo más llamativo de su caso es que
alguien con tan poco que aportar haya dado tantísimo de sí. Lo raro es que haya
durado tanto, y ese momento que tantos esperan, su retirada definitiva de la
TV, sin duda llegará. Y puesto que ha sido tan largo, y en los últimos tiempos tan
conflictivo y desagradable para ella, más bien debe estar deseando que se acabe
ya.
Si se aferra a su gente, podrá asumir ese
cambio más fácilmente que si no cuenta con esos apoyos verdaderos.
Pero mientras tanto, como no creemos que sea
aun el momento de decir adiós, y teniendo en cuenta cómo Belén siempre se crece
ante la adversidad, proponemos, frente a la imagen de juguete roto, la del Ave
Fénix.
Cuando Belén dejó El Programa de AR, debido a que la doctora Quinn-tana, que no
llevaba nada bien que El Programa de AR
se hubiera convertido en El Programa de
BE, quería obligarla a hablar de cosas que ella prefería no contar, su
primera separación de Fran, Belén se enfrentaba a un futuro muy incierto.
Apareció la oportunidad de Sálvame y consiguió
un éxito sin precedentes, convirtiéndose en el personaje más famoso del país. ¿Quién
sabe que puertas se le pueden abrir ahora?
Nadie lo sabe, tal vez sí se acabe ya su
momento si la cadena se niega a darle la oportunidad de seguir en TV, tal vez mantenga
un éxito más moderado y más llevadero si le permiten seguir con Los Ojos de Belén, o tal vez supere el
éxito de Sálvame si le ofrecen un
nuevo proyecto a su medida, donde se saque el máximo partido a sus peculiares e
inimitables cualidades, en lugar de crisparla y boicotear su salud por unas
décimas de audiencia.
Sea como sea, lo más importante de todo es
que no eche por la borda lo más valioso que tiene, el vínculo con su gente de
siempre, que pueden ser su tabla de salvación si se cumplen las previsiones más
pesimistas.
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